Durante mucho tiempo pensé que nadie más se fijaba.
Pero yo sí.
Cada vez que me miraba al espejo, mis ojos terminaban buscando esa pequeña mancha, verruga o imperfección.
Y cuando aparecía una foto inesperada...
lo primero que hacía era intentar ocultarla.
Probé diferentes productos.
Algunos tenían que aplicarse por toda la cara.
Otros requerían varios pasos.
Y algunos simplemente terminaron olvidados en el fondo del cajón.
Hasta que decidí buscar algo diferente.
Algo mucho más sencillo.
Algo que pudiera aplicar exactamente sobre la zona que quería cuidar.